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January 19
Si hubieras visto el mar esta mañana
salpicado de barcas y de velas,
tan de cristal, el mar, que se diría
que estuviera encerrado
dentro de una botella....
Hubieras visto, amigo,
el mar que sueñas,
Si hubieras visto el mar, al caer la tarde,
anaranjándose sobre las peñas,
hacerse isla contra el horizonte,
y ola a ola cantar contra la arena...
Hubieras olvidado, amigo, amigo,
cuanto te apena.
Porque bien sabe el mar, atardeciendo,
que a veces los caminos de la tierra
son como andar sobre cristales rotos.
... Sangre sobre tus huellas.
Si tienes cerca el mar, amigo, aguarda
solo unas horas hasta que anochezca.
Asómate a la orilla. Cuando se abre lo oscuro,
verás como el mar tiene
fulgor de estrellas.
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July 30
Un barco.
Una vela.
Un pájaro.
La belleza no basta para cerrarle el paso a la tristeza.
La tristeza es como un lobo hirsuto que te enseña los dientes.
Y el tiburón de colmillo afilado
que te acecha desde lo hondo
en ese mar que amas,
también es la tristeza.
La tristeza,
ya lobo o tiburón,
te destrozará el alma a dentelladas.
Y a pesar de la sangre tiñendo el mar,
las velas de los barcos que pasan con la galerna encaramada en el palo mayor,
A pesar de los timones rotos,
del naufragio del corazón,
de la pérdida de cuantas ilusiones abrigó en sus latidos.
A pesar de las alas rotas de las aves que anidan al borde del abismo...
Todo:
ferocidad y pérdida y vuelo en caída libre y ausencia y sangre y muerte.
Todo lo vale.
!Oídme!
Todo lo vale la Belleza.
Chity Taboada Pardo
July 17
Porque ya estás aquí, soy absolutamente feliz. Porque ya estás aquí y ya no tengo que imaginarte ni añorarte ni preocuparme de si hace frío en Salamanca, de si llevas los pies calientes y la garganta abrigada, de si te levantas dormida y te vas de paseo por la casa para asustar a Cote. Porque ya estás aquí, nos comemos las cerezas juntas sentadas en el porche, y te llamo a gritos para que contemples conmigo una puesta de sol increible. Porque ya estás aquí, y Nano ha venido a verte, y os veo tan absolutamente felices, yo lo soy más todavía. Y me alegro de que siempre elijas un buen chico para enamorarte. Porque ya estás aquí, yo tengo pocas, poquísimas cosas que contar.
June 27
"E unha gamela branca ó pe da Ría
co teu nome, ¡tan guapo¡, no costado"
Viñéronme ó maxín estes versos lizgairos, coido que de Xohana Torres, e foi recordalos e recordarche polo ben que che cadran. E apurei a gardalos para ti no meu blog non foran a esquecérseme nas reviravoltas do tempo outra vez.
Somentes decirche o que xa sabes: ¡Quérote! E estou leda de que xa veñas case polo camiño de volta a casa.
mamá.
June 26
Hace algún tiempo, durante la gira que realizó antes de retirarse, fui a un concierto de Lluis Llach, el catalán que emocionó con algunas de sus canciones --La Estaca, Campanades a mort-- a tantos españoles que como yo ni hablaban ni entendían su idioma pero compartían su sentimiento y les encantaba su sonido. Y sin entenderlo sabíamos lo que quería decir. Cuando empezó el concierto, no echó mano de los temas sabidos. Eran nuevas canciones, desconocidas, pero sin saber como ya las primeras notas encontraron su eco en mi corazón. Reconocía aquella música. Y se me llenaron los ojos de lágrimas porque la belleza siempre es reconocible aunque te llegue por primera vez pero aquella primera vez había ocurrido en otro tiempo.
Hoy, me ha ocurrido algo parecido con unas líneas (largas líneas) que me han llegado y de las que no he tenido tiempo de leer más que hasta la "eixida del metro". Efectivamente reconozco la letra de alguna canción, pero sobre todo reconozco y me emociona la "música". Gracias Víctor, por tus elogios que ojalá merezca y más que nada por el placer que voy a tener leyéndote. Por cierto, las Islas Cíes desde mi casa las verás cuando quieras o puedas. Tú eres ya un amigo, de Cris, de Nano, y mío también. Y es verdad que el paisaje desde mis balcones es muy hermoso.
Este es un apunte muy rápido para que sepas que he sido capaz de leer tu correo, que te deseo suerte en los exámenes y en La Vanguardia y que te diré más cosas cuando termine la lectura de lo que me envías.
Un abrazo
Chity
June 20
Cuando me vaya
buscadme por el camino de sol,
entre mis balcones y las Islas,
a la hora del crepúsculo.
Seré un punto de luz sobre la luz,
difícil de encontrar
si no buscais con los ojos del recuerdo.
Algunas veces he pensado
que quizá embarcaría en uno de esos barcos,
tan blancos y tan ingleses,
pero nunca supe hablar en ese idioma
y no quiero pasarme la muerte
sin entender cuanto se diga en torno mío.
Otras veces
se me ha escapado el alma
en uno de esos cargueros negros como hormigas,
pero ellos saben muy bien a donde van
y yo nunca lo supe.
Así que desembarqué mi alma
y los dejé marchar a su destino.
Finalmente, por tanto,
buscadme en ese rayo de sol
con los ojos del recuerdo.
Estaré en este mar.
Entre mis balcones y las Islas Cíes.
Chity.
June 11
Desencuentros con Cris. Y me pongo tan triste como un día de lluvia. Porque está cansada y porque estamos lejos y porque no podemos abrazarnos y decirnos ¡Ea! ¡Qué no ha pasado nada! ¡Qué nos queremos demasiado para lastimarnos por motivos baladíes! No hay sombras entre mi cariño y el suyo, solo kilómetros de distancia y días de ausencia. Ya demasiados días. Pero dice el refranero que no hay mal que cien años dure, y está ya cerca el momento de tenerla a mi lado. Además, me alegro de que alguien la quiera desde cerca ya que así estará menos sola y más feliz. Me encanta saberla feliz. Este curso en el que afortunadamente no han tenido que "salvarle la vida", (gracias Víctor por haberlo hecho en tantas ocasiones) ha estado ilusionada y tranquila y enamorada. Ha ido a París a perder paraguas (gracias Nano por no dejar que se mojase y por quererla), y a Barcelona a divertirse con sus amigas. Dos viajes de fortuna.
Los días de lluvia pasarán enseguida. La tendré conmigo y me cansaré de oirla trastear por la casa y cantar en la ducha y protestar por tener que limpiar la piscina. Me cansaré de sentirme feliz, ¡qué maravilla!!!
FUIMOS DE BODA
En veinte días hemos estado en dos bodas con bastantes similitudes y algunas diferencias. Los protagonistas de la primera, hijo de unos amigos él y una novia guapa y llena de encajes, se celebró en una iglesita cerca de Santiago de Compostela, mientras llovía a jarros como sólo llueve en Galicia, lavando campos y piedras pero sin provocar otra catástrofe que el desencanto de los que habíamos soñado el regalo de un día de sol para aquellos muchachos. Por otra parte, los dos viven habitualmente en Londres, así que el tiempo y la temperatura les resultaron familiares. Fue una boda de amigos y con amigos y estuvimos a gusto, lo pasamos bien. Por la tarde salió el sol y los invitados a la terraza, con vistas al Monte del Gozo, ese que inauguraron cuando vino a visitarnos un Papa que no es el actual. Creo que fue el polaco "Totus tuus". Pero vamos, que salió el sol que salimos a las terrazas y que no se veían las torres de la Catedral. ¡Una pena!
La segunda boda, la del sábado día 7, nos congregó en Bouzas, en la iglesia que antaño fue románica y cuyas piedras el mar acariciaba con mareas altas. El mar, invadido hoy por rellenos en los que gobiernan la Zona Franca y El Puerto, lo vemos a lo lejos, pero todavía una playita y una ensenada de barcos deportivos recuerdan que estamos en lo que fue Villa Marinera a principios del siglo XX. Dejando a un lado las nostalgias de cosas que ni siquiera yo recuerdo, volvamos a la boda. Se casaban André -guapísimo sobrino- y Raquel sobrina ahora y tambien muy guapa. Y también con traje y velo de encaje. Los demás nos pusimos lo guapos que el cuerpo aguantó para no desmerecer demasiado y a la salida arrojamos sobre los novios arroz y pétalos de rosa para enfadar al Cura y desearles Mucha Felicidad.
En esta ocasión, la comida se celebró en El Convento, en Redondela, y como el tiempo esta vez si fue soleado y caluroso, la fantasía de los vestidos festivos de las mujeres y la seriedad de las corbatas de gala de los hombres salieron a lucirse a un jardín verde y recortado como aquellos que cuidaban las monjas. Alguien dijo que ya no había monjas en estos tiempos "paganos", porque las mujeres se han liberado todas y solo quedan algunos monjes en Oseira y otros lugares del estilo, que se han resguardado en los Monasterios para no tener que medirse con las mujeres liberadas. ¡Qué guapo mi hijo Pedro de chaqueta y corbata! ¡Y mis sobrinos, más clásicos de traje oscuro pero igual de guapos! ¡Y que guapa y dulce mi Ana, con sus Daniela y Lucas! Daniela parecía una bailarina de ballet y Lucas, como siempre, el hijo abandonado y sonriente de Susan Sarandon.
Lo pasamos bien. Vimos a toda la familia. A los amigos que no vemos con la frecuencia que querríamos desde que "los niños" han crecido y ya no nos dejan llevarlos a la Playa de Patos en la que de muy pequeños pertenecían a la "Cofradía del Ganapán" y pasaban el día pescando cangrejitos y camarones mínimos entre las rocas. A la hora de irnos a casa, había que devolver aquella fauna al mar entre lloros y protestas de los aficionados pescadores que se los querían comer con arroz.
Lo pasamos bien, sí, pero echamos de menos a Cristina, en víspera de exámenes, que no pudo venir desde Salamanca que está siempre tan lejos. Quedamos en que quizá debieramos reunirnos más veces pero somos demasiados para que pase de proyecto. Sin embargo, este verano, cuando Cris ya esté en casa, haremos algo como una merienda de atardecer en el jardín con todos los primos y cuantos quieran agregarse. Sus tíos vendrán todos porque nos encanta estar juntos y ver cómo han crecido y qué bien lo han hecho nuestros "ángeles" de ayer.
Chity. June 05
Paisajes
Lugrís pinta el atardecer sobre Las Cíes ante mi ventana y en mi ruta mañanera de hoy hacia Coruña, una aguada de verdes trepaban ágilmente por las laderas de los montes, hacia las copas de los árboles, extendidas como pañuelos puestos a secar al sol en los prados. Pero no había sol esta mañana. Desde que salimos de Vigo, una lluvia fina nos acompañó durante todo el camino, como un celofán de melancolía. Yo iba preocupada, como siempre que acudo a esa cita en el Juan Canalejo en la que cualquier día tendré que decidir entre quizá vivir o morir tal vez, dos situaciones que en el fondo no tienen más importancia que las que yo quiera darles. Nunca una decisión me llevó tanto tiempo. Me costó tantas dudas y es que la libertad tantas veces cantada se vuelve incómoda en ocasiones. Realmente, yo tampoco consentiría esta vez que nadie decidiese por mí. Sobre la vida o sobre la muerte. Qué temas tan sencillos y que difícil afrontarlos. Ojalá que yo sepa al final hacerlo con serenidad y valor. De momento todo se aplaza unos meses. Pdré disfrutar de otro verano. Seguiré estando cerca de la gente que quiero. Tal vez incluso pueda escaparme unos días a escuchar a los músicos callejeros de las noches de Menorca, noches perfumadas de sal y melodías. De momento eso y este atardecer ahora todavía más rojo, más turquesa, más zafiro y en el que Lugrís acaba de encender la luz del Faro, ahi enfrente. En las Islas Cíes.
Chity.
June 03
Mi pequeña Bolboreta me ha dejado un comentario a pie de foto que más que comentario es un aserto. "Bolboreta ESTUDIA siempre", y yo me conduelo y me enorgullezco a la vez de sus afanes que en esta época del año y del curso sé que no son exagerados. Como yo quisiera para ella una vida más fácil,le regalaría, si me fuera posible, un paquete de ciencia infusa especializada en el conocimiento jurídico. Pero como también sé que le conviene estar preparada para cuando la vida le exija esfuerzos mayores, pués la vida es una carrera de obstáculos, me alegra que tenga esta oportunidad de ejercitarse. Y lo que más feliz me hace es saber que es capaz de sacrificios cuando no hay más remedio que hacerlos. No serán los últimos, pero tampoco será en vano el entrenamiento que estos exámenes le exijen y que no es mayor que el de otros años porque cada vez está mejor preparada para superarlos.
Y con esto, dicho en general, déjame decirte ahora, mi pequeña, que te quiero. Que sé que estudias mucho. Qué estoy orgullosa de tí. Y que espero poder protegerte y ayudarte en lo posible siempre que lo necesites.
Mamá
June 01
A COMETA
Botar unha cometa
era guindar os soños
todos pola fiestra.
Era poñer a ialma
por enriba das ponlas
más ergueitas da fraga.
Era andar cos miñatos
nun outo vóo suspenso
sobor da paz dos campos.
Era ter -cousa meiga!-
o corazón atado
cun longo fío á terra.
Xosé María Alvarez Blázquez
Do Libro Camiños de sol May 22
Colorin
! Por qué caminos, distintos y distantes, nos llevó la vida! Eramos un grupo de amigos que a medida que el tiempo pasaba se hacía más compacto, pero también
menos numeroso. La amistad de los seis años, exige distintos valores que la de los diez, y los cambios entre los diez y los veinte años son tan profundos, que las afinidades se resienten. En resumen: fuimos quedando menos y esparcidos por diferentes lugares y destinos aunque continuó uniéndonos un cariño a prueba de ausencias, enraizado en los recuerdos de un tiempo que nos cuesta reconocer.
En torno a una mesa no muy grande, con mirada emocionada,nos medimos de vez en cuando las arrugas para concluir que, felizmente, mantenemos a raya las del alma. Todavía conservamos algunas ilusiones y muchos de los antiguos anhelos se han convertido en realidades. Nos reímos, y nos queremos, igual que ayer. Sin embargo, nos cuesta más llorar si no es en el teatro o en el cine.´El llanto no es amargo cuando las tragedias lo son de mentira. Pero la pena de verdad la reservamos para penas de verdad y las lágrimas son ya pocas. Si acaso la sombra de algún hueco en esa mesa y en nuestros corazones... Ojos azules y despistados de quien se fue demasiado pronto.
En estos días en que a su padre se le dedica el Dia das Letras Galegas, yo busco en las palabras de sus hermanos, José María, Alfonso, Berta, la huella de Colorín, María Luisa Alvarez Cáccamo, que no tuvo tiempo de terminar su poema de vida. Estudiaba en Santiago Filología cuando embarcó con Caronte para explorar la orilla mas oscura. !Ay, querida! ¡Cuánto afán de aventura tuviste siempre! ... Y no hablamos de tí, excepto el deseo unánime de que hayas encontrado entretenida esa dimensión en la que estás ahora. Nuestro recuerdo es silencioso para que lo sientas mejor en tu silencio. Nos oirás. Te llegará nuestro recuerdo. Estoy segura. Y te irás preparando para contarnos tu odisea por lo desconocido. Ya me parece oirte. ¿Os acordais que nunca quise ser Penélope?. Es cierto. Tú no tenías paciencia y además no se te daba bien la aguja. ¡El telar, ni te cuento! Tú eras de barco y pluma estilográfica. De mar y de canción y de cuaderno de bitácora. Tú nunca hubieras sido un marinero en tierra.
Que sepas, en tu singladura, que te echamos de menos.
En Mayo, a 22, del año 2008
Chity Taboada Pardo
May 20
Madrid,años setenta. Los libros bajo el brazo.
Paseo de Rosales. Abril de cielos claros.
Alguien a quien yo quise, paseando a mi lado.
Por laUniversitaria, los guardias a caballo,
Karl Marx en el bolsillo Y Machado en los labios,
jóvenes y rebeldes, otra España soñamos.
España es la de siempre.
Casi nada ha cambiado.
Con su larga zancada el tiempo ha ido arrasando
los sueños y utopías que entonces levantamos.
El mundo es el de entonces.
Solo tú y yo cambiamos.
Madrid tendrá mañana los horizontes claros
y yo no podré verlos colgada de tu brazo.
Tal vez mañana encuentres el Madrid que yo amo.
El Madrid que quisiera reencontrar de tu mano
en esta primavera, Rosales, casi en Mayo,
Karl Marx en el bolsillo, como entonces.
Porque nada ha cambiado.
Mayo, 1983
May 18
No me digas adios amada mía.
porque no tienes mano ni pañuelo
ni sonrisa ni llanto, tú me aguardas,
en remansada paz, allá en lo Eterno.
No me digas adiós, amada mía,
porque un día también iré a tu encuentro,
con mi noche clavada en la solapa
de mi vestido nuevo.
No me digas adiós, amada mía,
porque vivo esperndo tu regreso.
Peregrinarás siempre en los caminos
brumosos de mi sueño.
No me digas adiós, amada mía.
Yo te digo, hasta luego.
César Pardo R. Esperanza May 05
Probemos a escribir
Ayer, después de trasladar completo un artículo sobre la poesía que me encandiló, ese zascandil canalla que se mueve por Windows gastando bromas pesadas, se había cargado el comando grabar, así que fue imposible publicar lo escrito. Menos mal que lo conservo en El País, junto a otros que también merecieron en su día ser guardados. Veremos si hoy, después de un DIADELAMADRE agotador, cuento con la benevolencia de ese duende y consigo contar lo que quiero contar y dejarlo aquí escrito.
No siempre siente uno ganas de escribir, aunque dicen aquellos que lo tienen como oficio, que lo mismo no quisieran ir a la oficina, o al despacho, o a la tienda o a la clínica, o a la fábrica o a los mil y un lugares de ganarse la vida el resto de las personas que trabajan para ello. Que el escritor no es más que un trabajador que elije su propio horario y que aunque algunas veces se levanta lleno de claridades que le empujan a escribir las mejores páginas de su vida, lo cierto es que las mejores páginas se han escrito penosamente, exprimiéndose las ideas para encontrar alguna merecedora de contarse y esforzándose además en contarla bien y sin aburrir.
Las papeleras del recuerdo están llenas de papeles arrugados que llevaron a muchos escritores a dedicarse al baloncesto al darse cuenta de que tenían mejor puntería que pluma o que lo de hacer canasta era más sencillo que escribir una línea con buena letra y mejor música, pero los que abandonaron fueron los menos. Casi todos optaron por hacer el esfuerzo y acabar luego de las horas reglamentarias con la nada entre las manos o con el tesoro de haber conseguido algo que satisficiese, al menos, su Ego.
Yo tengo la suerte de que escribo por devoción. No me pagan por ello. No es mi oficio, que diría Javier Marías. Escribo cuando creo que debo hacerlo o cuando tengo ganas de hacerlo. No siempre espero la llegada de la inspiración, y procuro no leer lo que haya escrito Víctor Balcells, ¡tan querido!!, para que no me hunda la consciencia de no ser capaz de alcanzar su manera de atrapar y describir la belleza. Estoy segura Víctor, de que has sentido en más de una ocasión el dolor de escribir, pero nunca, ¿ó sí? el esfuerzo de escribir.
Desde luego que hoy no tenía intención de decir casi ninguna de las cosas que llevo dichas, sino de contar que ayer recibí la visita de mis hijos, que tuve pequeños y hermosos regalos llenos de cariño, que me extasié con la sonrisa de Lucas y descubrí con Daniela, más bonita que ninguna, (Más bonita que tú No, Cris) los tesoros guardados en un cofre que yo creía lleno de baratijas. Eran ya las tantas de la tarde y todavía el sol estaba alto y tomamos café y cocacola en el porche oliendo el mar. Dani aprendió a comer alcachofas con su abuelo y quiso cenar en casa, con lo cual a la hora de decirles adiós lo hice más cansada que apenada. En fin, que hubiera sido perfecto el día si mi pequeña Cris me hubiera traído su presencia. Pero tuve, eso sí, su cariño, y ya bien tarde, hablamos y hablamos por teléfono... ¡TE QUIERO MAMA!!, ¡TE QUIERO MUCHO MAMA!!!. Siempre, el cariño, es el mejor regalo. Gracias por quererme, hijos míos.
March 21
La ciudad que inventó Cortázar
En 1981, a mis 19 años de edad, Julio Cortázar vino a Madrid a presentar Queremos tanto a Glenda, y yo, que por aquella época sentía hacia él una devoción poco razonable, enfermiza, le perseguí por la ciudad con el mismo fanatismo con el que los groupies perseguían a las estrellas del rock. Quería entrevistarle para un fancine cultural que editábamos (con multicopista) en el colegio en el que yo había estudiado. Cortázar, sin embargo, me esquivó con maestría. Burlaba siempre mi vigilancia de la puerta del hotel Suecia, donde estaba alojado, saliendo por la puerta trasera.
Despechado, escribí un artículo en el fancine denunciando candorosamente que el autor argentino, tan crítico con el imperialismo americano y con los poderosos de la Tierra, sólo disponía de tiempo, sin embargo, para atender a los poderosos del periodismo. Cuando estuvo editado, le envié una copia a Cortázar para desahogarme. Pocos días después me llegó una carta de respuesta, manuscrita, invitándome a ir a París para hacerle esa entrevista. Me acuerdo de que pasé toda la tarde sujetando la carta en la mano, hipnotizado. Releía al azar alguna página de Rayuela o algún cuento y volvía a leer luego las palabras que había escrito para mí: viajar a París para entrevistarle.
Eran aún los tiempos del correo postal. Le escribí esa misma noche proponiéndole una cita en el restaurante Polidor, en el que se desarrollaba el arranque de 62 / Modelo para armar, pero él me respondió muchos días después, que jamás había vuelto a ese restaurante desde que una noche le ocurrieron cosas que se contaban, literaturizadas, en la novela. Me habló de una enfermedad y de transfusiones vampíricas de sangre y fijó la fecha del encuentro para principios de diciembre, en su casa.
Viajé a París con un compañero del fancine al que acababa de abandonar su novia y que habíaintentado suicidarse cortándose las venas con una cuchilla mal afilada, para que pudieran rescatarle a tiempo. Yo, por mi parte, no tenía novia, ni mucho menos novio, que era lo que de verdad deseaba. De modo que hicimos los dos el viaje (en ese legendario Puerta del Sol que salía de Madrid a las seis de la tarde y llegaba a la estación de Austerlitz a las ocho de la mañana) hablando de la soledad, del desamor y de la belleza sublime que hay a veces en el mundo. El estado de ánimo perfecto para llegar a París por primera vez.
Nunca he vuelto a París en diciembre. No sé si es habitual que nieve, pero aquel año nevó. Hacía un frío que abría estrías en la carne. Cargando con las maletas, fuimos hasta el Barrio Latino y buscamos una pensión en la que hospedarnos. Aquella pensión, de muy mala muerte, es tal vez el lugar más lúgubre en el que yo haya dormido jamás. El suelo, de loseta sintética, estaba ondulado como un campo de dunas, y la luz de la bombilla pelada era amarilla y mortecina. Había dos camas estrechas, un armario desvencijado y un tragaluz desde el que,de puntillas, podían verse los tejados de París. Aquella desolación era perfecta: ningún escenógrafo podría haber representado mejor el paisaje melancólico y ensoñador que buscábamos a esa edad.
Telefoneamos a Cortázar varias veces mientras visitábamos la ciudad, pero no conseguíamos hablar con él. Le dejamos un recado en el contestador recitándole el número de teléfono de la pensión y rogándole que nos llamara allí entre las siete y las nueve de la noche, cuando hacíamos una pausa para descansar. A esa hora, puntuales, regresamos a la pensión y le explicamos al patrón que estábamos esperando una llamada crucial. En las habitaciones, por supuesto, no había teléfonos, de modo que cuando Cortázar llamara él debería subir hasta la tercera planta para avisarnos y nosotros deberíamos bajar a la carrera por la escalera tortuosa para atender sin demora al novelista.
Cortázar telefoneó a las nueve menos cuarto, cuando a las penas de amor, a la hostilidad del mundo y a la fugacidad de la belleza estábamos empezando a añadir la sospecha de una burla. Con amabilidad exagerada, se disculpó por la tardanza y nos citó para el día siguiente en su casa. Esa noche, después de hablar con él, salí solo a pasear por el Boulevard Saint-Germain, el espinazo de tantos libros y de tantas fantasías. Supongo que me sentí Oliveira, el protagonista de Rayuela, y caminé con él en busca de algún rumbo que me calmara, de algún azar o de algún destino. Vi mendigos pidiendo en las aceras y jóvenes haciendo tertulia acalorada en cafés humeantes. Vi mercadillos de baratijas, bisuterías. Entré en un drugstore, que por aquella época era para alguien provinciano como yo, un coliseo o un serrallo. Escuché a músicos callejeros, miré sin vergüenza a algún chico guapo, espié las sombras que podían adivinarse en las ventanas. Me dejé deslumbrar, en fin, por la tristeza de todo aquello, y ya entonces tuve la certeza de que entre la pena y la nada, como Faulkner, elegiría siempre la pena.
La mañana siguiente la dedicamos a visitar como turistas literarios algunos lugares que aparecían en los libros de Cortázar. El Jardín des Plantes en el que los axolotl devoraban inmóvilmente el alma de alguien. La Rue Vaugirard, por la que paseaban la Maga y tantos otros personajes. El dédalo del metro, donde se apostaba la vida como en una ruleta el protagonista de Manuscrito hallado en un bolsillo o donde Johnny -Charlie Parker- traspasaba sin darse cuenta los límites del tiempo. A mediodía comimos en ese restaurante Polidor, al que Cortázar no quería volver, y, con el estómago lleno de añoranzas más que de alimentos, pues nuestro presupuesto era exíguo, enfilamos hacia la Rue Martel, cerca de la Gare de l'Est. Hacia la casa en la que vivía Cortázar.
Han pasado más de veinticinco años y los recuerdos son sólo líneas de agua, dibujos hechos con aire, pero sé que desde el apartamento de ese hombre gigantón que escribió alguno de los mejores cuentos del siglo XX se veían también, como desde el tragaluz de nuestra pensión lóbrega, los tejados de París. Mansardas tal vez más lujosas, balcones soleados, chimeneas humeantes. No había que ponerse de puntillas para mirar, pero lo que al fin se divisaba tenía el mismo colorido taciturno, la misma pesadumbre. París, desde allí, era también una ciudad desconsolada.
Luego nos sentamos a hablar, de lo hermoso que es vivir, del desconsuelo.
Luisgé Martín. El País, Babelia, 08.03.08
March 11
En este mínimo bosquejo de mi misma, apenas la silueta de lo que soy, permitidme comenzar diciendo, precisamente, lo que no soy.
Ni soy excentrica, ni soy extravagante, ni soy rara, aunque como todos tenga momentos raros, extravagantes y excéntricos. En realidad soy clásica en mis gustos, moderada en mis gestos y apasionada en mis sentimientos. A la gente que quiero la quiero en extremo y la verdad es que no se me ocurre nadie a quien odie, pero de haberlo lo odiaría también extremadamente. Digamos que hay gente que no me interesa, por desconocimiento ó por desafección.
Y hablando de los afectos, adoro a mis amigos, quiero a mi familia, y, mis tres hijos,no ocupan, ¡son mi corazón!
Mis hijos. Me defraudan a veces, seguramente los habré decepcionado yo en otras ocasiones. ¡Ojalá haya sido casi nunca! ¡Ojalá no sea nunca más! No es fácil estar siempre a la altura, pero ya he dicho que son mi corazón. Mi fuerza de vida. Lo que pueda sucederles, bueno o malo, me interesa para alegrarme con ellos, intentar ayudarlos, o sufrir si no soy capaz de hacerlo. Me divierten sus cosas. Me preocupan sus problemas. Me hacen llorar sus penas... Lo repito... Son mi corazón.
Mi amigos son mi sonrisa. Es como mejor puedo definirlos. La conversación agradable, el contraste de pareceres, los intereses comunes... Siempre, además, los admiro por alguna cualidad que los define. Y soy absolutamente leal. La deslealtad no la concibo y además me parece estúpida. De fidelidades no hablo porque dependen de las circunstancias de cada uno y también del momento, pero me parece bonito ser fiel. A mis amores, a mis amigos les soy leal sin remedio.A mis ideas y creencias procuro serles fiel.
Al hilo de cuanto llevo dicho ya os habréis dado cuenta de que soy bastante egocéntrica. Tanto como para suponer que haya quien me lea en este Blog. Además tengo otros defectos, pero claro que no voy a confesarlos. Los defectos hay que descubrirlos entre líneas. Los que os asomais a éstas mías, los conoceis de sobra. Yo de mí quiero enseñar lo bueno. Eso lo hacen hasta las orquídeas, flores muy vampiresas según he leído últimamente.
Y hablando de leer: cuando era niña leía hasta los anuncios luminosos. Ahora, con la explosión de la publicidad hay tantos que no me da tiempo, sólo libros y algo de prensa para saber aproximadamente en que mundo vivo.
De cine, me gustan las películas que cuentan cosas, que van despacio sin ser lentas y que tienen "planos" (no sé si se les dice así) bonitos. Películas hermosas. No soy muy cinéfila.
La música me encanta sea la que sea, pero no sé nada de música. Es decir, no sé nunca cómo se llama ó de quién es lo que escucho. Sólo lo muy conocido si es música clásica y lo que fue moderno hasta la década de los 90.
También me gusta viajar. Sentarme en las terrazas o pasear entre gente de otras tierras y sentirme parte de esa gente, saber que juntos formamos el género humano. Ni más ni menos. Me admiro de todo en todas partes. Abro la boca ante la belleza que voy descubriendo y no me siento por ello en absoluto "cateta". Cuando algo me supera, me late el corazón más apurado y desearía abrazarme a los que quiero (lo hago si están conmigo), gritar, llorar de alegría... En fin, ¡quién supiera contarlo mejor!, ¡quién supiera ser Borges, etc..., y escribirlo mejor!
Y para terminar, reconocer que no soy valiente, pero trato de serlo. Cada mañana me convenzo de que tengo que caminar a través de otro día, respirando malamente, con miedo a equivocarme en mil asuntos, con miedo a que se me acabe el camino y no me guste el campo en que me toque quedarme dormida. Creo que estas cosas son poco originales y le ocurren más o menos a todo el mundo. Yo las siento cercanas y me obligo a mirar la vida sin dramatizar pero con los ojos muy abiertos. Para no engañarme. Para no engañar.
Chity Taboada Pardo March 06
Soñé que estaba en la antesala de un lugar al que entraba y salía mucha gente. Alguna era conocida, no sé si de verdad ó porque se repetía una y otra vez. Yo estaba allí. Me habían dicho que iban a regalarme algo, pero el tiempo pasaba y nada sucedía salvo el trasiego de personas que llevaban cosas en las manos: papeles-folio, cuadernos de colores, ropa de la que colgaban etiquetas por lo que colegí que eran prendas sin estrenar... En realidad nada era útil, pero todos parecían muy contentos. Y apresurados, como si tuvieran importantes cometidos que desempeñar y aquello no fuera más que un entretenimiento entre tareas urgentísimas. Yo no tenía prisa pero estaba un poco harta de la espera ante una puerta que se abría para dar paso a tanta gente y nunca a mí. Además iban a darme uno de aquellos regalos brillantes que eran como sorpresas sin envolver. De pronto una chica me pidió que pasara y lo hizo con la actitud de quien te abre las puertas del cielo. La conocía de algo y no me caía especialmente bien, pero sentí alivio. Por fin iban a darme algo. Por fin iba a saber que es lo que había al otro lado de la espera.
Estaba muerta de curiosidad, pero lo que encontré fue la parte más absurda del sueño. Una habitación que no era una alcoba, y sin embargo, tenía dos camas. Dos mujeres perfectamente reconocidas, y hasta amigas, se empeñaban en mostrarme como eran de bonitos los cobertores de las camas, distintos entre sí; únicamente recuerdo que tenían cubre-patas. Ningún otro detalle. Y luego el resto del decorado, "bibelots" de diversa factura que abarrotaban los rincones de aquel cuarto sin ningún orden ni arte decorativo. Como detalle al que no dí importancia diré que la luz era artificial, sin ninguna ventana que permitiese saber si era día o noche. ¡Qué raros son los sueños! Como un Aleph borgiano, en el que caben todos los lugares y todos los tiempos del Universo.
Me regalaron una camisa de rayas marrones y amarillas que no me gustó nada y encima me quedaba enorme. Y no tenía "logo" que indicase su procedencia - Antes de dormirme, había estado ojeando un catálogo de Mango -, y me sentí decepcionada porque hubiera querido otra cosa aunque no sé bien el qué. Algo distinto de aquello que se veía por doquier. Una concha de vieira de porcelana blanca, una barca sin remos de un Sargadelos rojo y azul... Tal vez un libro con fotografías de la Osa Mayor...
Cuando me fuí, tomé un ascensor que no tenía más paredes que el aire y cuyo interruptor, que dudé en accionar, llevaba al descubierto los cables, ó los hilos, no sé bien como se les llama. Me dijeron que no funcionaba, que era peligroso, que no me subiera, pero también a mi me había entrado la prisa de llegar no sé a dónde. Y de repente todo se quedó a oscuras y yo no era capaz de salir de aquel prisma sin puertas. Oí voces conocidas y me tiré en marcha hacia la oscuridad de un rellano antiguo,¿La casa de mi abuelo?, podría ser porque todo en los sueños se parece a algo que conoces pero que solo reconoces una vez despierto.
No sé como volví a estar en otro ascensor, éste lleno de gente requeteconocida. Pero era como si a ninguno nos importase de dónde venían los demás ni cual era su destino. Fuera de allí, oí la voz de alguien que me llamaba y que sí me importaba. Y supe que yo también tenía importancia para la persona dueña de aquella voz. No lo voy a decir, pero reconocí al instante de quien se trataba, y me resulta raro pensarlo ahora, fuera del sueño.
Me desperté pensando que la vida es como un ascensor estropeado. Que no sabes a dónde te lleva y desde luego ignoras por qué te has subido a él. Eres consciente de que el viaje tiene riesgos y que tu valentía se mide en saltar en marcha para caer en un rellano oscuro y apenas conocido. Tus compañeros de viaje no tienen importancia y si a lo largo de toda esta aventura te regalan algo, será un ropaje que ni siquiera abrigue de la soledad.
Chity
February 28
POEMA PARA NIÑOS
El Tajo es más bello
que el río que pasa por mi aldea,
pero el Tajo no es más bello
que el río que pasa por mi aldea
Porque el Tajo no es el río
que pasa por mi aldea.
El Tajo tiene grandes navíos
y por él navega todavía,
para quienes en todo ven lo que no está,
la memoria de los barcos.
El Tajo baja de España
y el Tajo entra en el mar por Portugal.
Todo el mundo lo sabe.
Pero pocos saben cual es el río de mi aldea
y a dónde va
y de dónde viene.
Y por eso, porque pertenece a menos gente,
es más libre y más grande el río de mi aldea.
Por el Tajo se va al mundo.
Más allá del Tajo está América
y la fortuna de quienes la encuentran.
Nadie ha pensado nunca en lo que hay más allá
del río de mi aldea.
El río de mi aldea no hace pensar en nada.
Quien está junto a él sólo está junto a él.
Fernando Pessoa
Dias del Bosque
VII
Nadie acompaña al caminante. Ni siquiera sus demonios le acompañan cuando sale a caminar, cuando se adentra en el bosque. Así es la soledad del caminante solitario. Así es el horizonte, nítido y virtuoso, de todos sus caminos.
XII
Tejieron una isla con el hilo pobre y transparente de los sueños y se fueron a vivir al mar, lejos de aquí.
Son pájaros que ahora saben construir ermitas con las alas azules de las mariposas, rezarle a un dios que esparce semillas de fuego sobre la arena de las playas, dormir en los acantilados.
Nadie sabe cuándo ni de quién aprendieron a vivir así.
Cuando pregunto por ellos en el bosque, me dicen que nunca volverán, que ahora son como mendigos en el país de los peces voladores.
XV
Al bosque le he pedido que cuide de mi alma, que la bañe con jugos luminosos, con sus resinas rojas. No quiero un alma pura: sólo un alma que huela a rama quemada por el sol, a nido, a musgo, a río sin retorno.
Le he pedido también al bosque que haga de mi alma un cántaro mejor, barro útil y hermoso, para que puedan servirse de ella los pájaros y los caminantes, los ciervos y las ginetas. Para que puedan todos algún día beber agua misericordiosa, agua del infinito.
También le he pedido al bosque el calor de su boca, para que mi alma pueda de este modo y siempre sentir el aliento húmedo de la luz, la saliva fértil de las estaciones. el fermento oscuro de todas las raíces.
No quiero un alma pura que solamente mire al cielo. Quiero un alma que lleve su gemido hasta la boca del bosque, y que la salven si pueden los arroyos subterráneos, las promesas del liquen. Y por eso le he pedido al bosque también que lamiera mi alma con su lengua invisible.
Vicente Valero
Nota.- El autor, Vicente Valero (Ibiza, 1963) Ha sido galardonado con el Premio Loewe por el libro al que pertenecen estos poemas, Días del bosque, y que será editado por Visor el próximo mes de marzo-2008.
February 11
Leyendo un cuento.
Es media tarde, sobre las seis de un día de Febrero sonriente y azul. El sol acaricia mis manos y mi cara mientras leo un cuento de Andersen sentada en el porche de casa. Se huele el mar.
...Pasa un pájaro y recuerdas de golpe que en tu alma está el poso de la magia que dejaron antiguas lecturas. Con los relatos de Andersen y sus mundos maravillosos, con las historias de los Hermanos Grimm, con Perrault y algunos otros "cuentistas", yo aprendí el encanto de la lectura. Era muy pequeña y no paraba nunca de leer...
¿Qué habría sido de mí sin esa afición que ocupa tantos huecos en mi vida? ¿Cómo sería yo sin haber conocido a la pequeña vendedora de fósforos, a la princesa del guisante, a el soldadito de plomo? ¿Cómo sabría que todos seremos hermosos cisnes alguna vez, sin haberlo aprendido en el patito feo?
¡Cuánto amé al Principe feliz! ¡Cuánto me hizo llorar El ruiseñor y la rosa! ¡Cómo El Principito de Saint-Exupéry, me enseñó la lección de la ternura!
Dicen que somos lo que comemos. Yo creo que realmente somos lo que hemos leído y estoy segura de que a Blancanieves le debo mi admiración por la bondad, a Cenicienta, el deseo de calzar unos zapatos de cristal más bellos que los que firma Prada. Y por Alicia sé que los sueños no siempre son el País de las Maravillas.
Hace un rato, una bandada de pájaros, no serían más de doce, consiguieron obscurecer el sol por una décima de segundo. Yo leía un Cuento de Hans Cristian Andersen, aprovechando la tibieza de la tarde de febrero, frente al mar. Y a la mínima sombra de los pájaros volví a sentir la felicidad de creer en la fantasía y en la magia. ¡Me encanta que los sapos puedan convertirse en príncipes si una princesa es capaz de amarlos! Y estoy segura de que también en el mundo real, le es posible al amor realizar los milagros más bellos.
Chity. February 05
Debajo de tus faldas
el mundo cuando es malo no me pisa.
No es fácil explicar las cosas que me pasan
cuando te quiero y estás,
pero estás lejos.
Me acordé de las fresas con azúcar y con zumo de naranja.
de que me gusta enseñarte versos malos
que escribo cuando me aburren las Noticias.
Y llamarte dando voces por la casa,
y que hagas crucigramas delante de la tele.
A veces me levanto de la siesta ,
y nos vamos de compras hasta Vigo.
Tú conduces y te quedas mirando las hortensias
y las puestas de soles.
Y me dices que quieres un vestido del color del horizonte.
Yo sonrío al pensar que tu no sabes
que lo tienes al fondo de tus ojos.
Cristina
February 02
De Benedetti (Porque siempre me encanta).
¿Qué les queda a los jóvenes?
¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? ¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo? también les queda no decir amén no dejar que les maten el amor recuperar el habla y la utopía ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que es la suya no convertirse en viejos prematuros
¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de rutina y ruina? ¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas? les queda respirar abrir los ojos descubrir las raíces del horror inventar paz así sea a ponchazos entenderse con la naturaleza y con la lluvia y los relámpagos y con el sentimiento y con la muerte esa loca de atar y desatar
¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de consumo y humo? ¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas? también les queda discutir con dios tanto si existe como si no existe tender manos que ayudan abrir puertas entre el corazón propio y el ajeno sobre todo les queda hacer futuro a pesar de los ruines de pasado y los sabios granujas del presente
January 31
Tristezas nunca más
Cuando te necesito y estás lejos. Cuando echarte de menos se convierte en una constante minuto tras minuto. Cuando ni siquiera oir tu voz al teléfono sirve para coser el roto de la ausencia. Cuando me faltas más de lo que es cotidiano. Entonces, es el momento de abrir "La Pantera" e ir encontrando tu rastro en las cosas que escribiste hace tiempo, en las líneas que te dictaron el amor y el desamor. La añoranza que de nosotros también sentías. La alegría de las mañanas que te sorprendieron azules y cálidas ahí, a la orilla del Tormes.
¡Qué buena costumbre la de poner por escrito los sentimientos! Ahí quedan para cuando se necesiten, las huellas no de lo vivido, sino de lo que sentiste al vivir. De cuánto te emocionó o
te conmocionó el transcurrir del tiempo. De cómo ha ido cambiando tu forma de expresarlo a la vez que fuiste cambiando tú. Y quiero que sepas que me encantaba como eras y me encanta como eres y ojalá me encantes durante mucho, muchísimo tiempo. No dejes de encantarme nunca, hija mía.
Para decir esto no ha sido fácil encontrar las palabras precisas. Pero es importante también para mí escribir lo que siento, aunque ya esté en edad de cambiar muy poco. Y además no quiero volver a escribir con palabras que puedan ponernos tristes. Leí hace poco una novela cuyo paisaje era una aldea de Galicia cruzada por un río que se llamaba Lágrima. El lugar y el río no existen más que en ese libro y era triste y duro vivir allí. Yo voy a procurar que mis tristezas sean las justas y las lágrimas sean siempre de alegría. Para eso necesitaré ayuda y sé que de tí, de mis hijos, voy a tenerla. Voy a tener la ayuda y el cariño de mucha gente y nunca viviré a la orilla del río Lágrima porque no hay ningun río que se llame así.
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